martes, 30 de diciembre de 2008

Año nuevo, viejos propósitos

Se acaba el año 2008 y supongo que es momento de hacer balance. Un año más. No puedo decir que haya sido un año malo (he encontrado trabajo), aunque muchas cosas no han salido como quería. Pero, supongo que se ha de ser optimista y destacar lo positivo que haya podido haber, y que ha habido, claro. Soy igual de pobre que hace un año, y, con algunas contadas y honrosas excepciones, estoy igual de sola. No he cumplido el propósito que me hice el año pasado de hacer alguna cosa seria con mi vida, ni el que hice hace dos años de leer el Quijote, ni el que hice el año pasado de escribir algo aparte del blog... El único que cumplido ha sido el de leer poesía. Pero ahora resulta que la poesía se ha convertido prácticamente en lo único que leo, y supongo que los extremos tampoco son buenos. Pero leer poesía me esta ayudando a “capturar imágenes”, y eso creo que es importante si quiero escribir. De todos modos, si de algo me he dado cuenta este año es que más importante que escribir es poder ganarse la vida y ser dueña del propio destino. Esta continua siendo la asignatura pendiente y el repetido propósito que me hago para el año nuevo: ser capaz de ganarme la vida. Ya no digo escribiendo, pero sí haciendo algo que yo sea capaz de hacer y que no me agreda espiritualmente, como si que han hecho algunos trabajos que he tenido, aunque me imagino que si tu que lees esto eres una persona que trabaja suportando una gran presión y te sale bien lo que haces, pasarás por mis líneas más bien con desprecio de lo finolis que soy. Es verdad. Soy una finolis a quien no se le pone bien que le griten o que la humillen o que la expriman hasta la extenuación, y supongo que eso es un problema a la hora de tragar tal y como se ha de tragar hoy en día en algunos trabajos. Y hablo de trabajos de fábrica o de oficina, no de trabajos de extractor de crudo en un plataforma petrolífera en medio del Báltico. En fin. Que hacerme mayor es mi gran asignatura pendiente.

También este año, ahora blogueramente hablando, creí que quería dejar de escribir el blog, así de radicalmente y para siempre, pero la consecuencia ha sido que mi blog desapareció, pero que tengo otro medio escondido en que ya me he dado cuenta que no dejaré de escribir de momento, aunque pase días en blanco... En conclusión, puedo decir que blogueramente hablando no tengo remedio... Supongo que se trata de un entretenimiento inofensivo, aunque es algo más adictivo de lo que pueda parecer, y también creo que deberemos esperar algunos años para que alguien estudie si es peligroso... De todos modos, si es peligroso para la salud mental me parece que para mi eso no representa ningún problema. Quiero decir que ya no vendrá de aquí...

Aparte de conseguir recursos materiales y de hacer el blog, hay otro punto en el que flaqueo, y es el de relacionarme con los demás. Esto no creo que deje de ser una asignatura pendiente, o sea que no haré ningún propósito en este sentido. Sólo pido públicamente que, si alguien no quiere ser amigo mío, no me escriba diciéndome que no quiere ser amigo mío. Hay otras maneras de desaparecer, y muy practicadas por mis ex amistades, precisamente. No hay peligro de hacerse amigo de alguien por intercambiar cuatro cartas superficiales, eso es algo que debería ser más conocido. Aunque yo me he hecho amiga de gente intercambiando cartas, pero no eran superficiales ni tampoco eran cuatro, y había una afinidad real como más tarde se ha comprobado. Sí señor, es verdad, gracias a Internet y al blog he encontrado gente con quien tengo afinidades y cosas en común en el mundo real. Si soy capaz de mantener estas relaciones ya es algo más discutible, pero por descontado que procuraré no repetir errores del pasado. No quiero hacer propósitos en este sentido, que sea lo que tenga que ser, que no haya demasiadas sorpresas y a poder ser, que el futuro traiga cosas buenas...

¡Brindo con todos vosotros para un 2009 lleno de prosperidad, de salud, y de gente que os quiera!

domingo, 28 de diciembre de 2008

Reyes anticipados

Con Rodrigo habíamos trabajado juntos. Éramos muy jóvenes, y se trataba de ir dando golpecitos con un martillito de madera a un ejército de tapones de corcho encima de unas pequeñísimas botellitas de perfume que iban saliendo por el tapiz mecánico. Un trabajo muy creativo, como os podéis imaginar... pero mientras tanto teníamos grandes charlas. Rodi, en aquella época, estudiaba un curso nocturno y a veces venía tan dormido que yo debía hacer parte de su trabajo. ¡Un día llegué a dar el golpecito a dos mil botellitas yo solita! “El día que sea rico”, me prometió, “te lo compensaré”. Rodri era listo, pero, francamente, jamás me imaginé que se pudiera llegar a hacerse rico... Hasta que, el otro día, diecisiete años después de aquel invierno que pasamos juntos dando golpecitos a los tapones de corcho, me lo encontré. Y me lo confesó: ¡se ha hecho rico! El caso es que todavía se siente en deuda conmigo por haberlo ayudado a compaginar el trabajo con los estudios, y para compensarme, como que lo es muy mucho, de rico, ha decidido regalarme un viaje espacial. Sí, como lo oís. Rodri me paga todos los billetes que hagan falta para que yo y el acompañante que yo escoja podamos subir a una nave espacial e incluso salir a darnos un garbeo por el exterior de la Tierra. No hace falta decir que me hace mucha ilusión, y que estoy muy impresionada de que pueda permitirse regalarme algo así. “Tú invertiste en mí”, me dijo, convencido. (Ahora habla como un hombre de negocios.) Yo no creo que hiciera nada especial más allá de lo que habría hecho cualquiera por un chico tan simpático (y que me gustaba un poco, además, porqué no confesarlo), pero en fin, si él lo dice, no seré yo quien le deshaga esta ilusión... Sólo hay un pequeño problema a la hora de emprender el viaje espacial: se debe de estar en forma y pesar como máximo x kilos. De sobra es conocido por los lectores de este blog mi sobrepeso... Yo peso x+20 kilos, y así, ¡jamás podré meterme en el traje espacial! Ningún problema, Rodri va a enviarme a una dietista y a un cocinero chino a casa para que lo arreglen (se ve que es en la cocina china donde la verdura está más rica). Ponerme en forma depende de mí, o sea que ya puedo salir a caminar...

Qué queréis que os diga, yo prefería ir a Bath a seguir el rastro de Jane Austen... a mi esto de los viajes espaciales nunca me ha tirado mucho... y peder peso... se me hace una montaña, francamente... ¡Pero me veo obligada a aceptar porqué le hace tanta ilusión! (Además tampoco es cuestión de llevar la contraria a alguien tan rematadamente rico, ¿no?) Ay, Rodri, ¿no hubiéramos quedado en paz igual con una botellita de perfume? (¡Pero que no fuese de la marca de la que apretábamos los tapones, claro!)

jueves, 25 de diciembre de 2008

Esposas por Navidad

Ayer oí por la radio la navideña noticia que un profesor de filosofía había sido detenido en un aeropuerto acusado de impedir que un avión despegara por haberse enfrentado a unos policías que llevaban esposado a un inmigrante que estaban deportando. Supongo que la noticia tiene unos matices que yo no conozco y que la detención de este hombre debe tener su lógica, pero, tal y como la oí explicada, parecía que eso de ser profesor de filosofía, eso de tener la ética suficiente para protestar ante una situación injusta, fuese cosa de tarados, de gente no muy bien adaptada a la realidad. Evidentemente, cualquier cajera de supermercado, con sus pocos estudios, sabe que jamás debe enfrentarse a la policía, y mucho menos para ayudar a nadie. Todo el mundo con dos dedos de frente lo sabe, esto. Sólo un profesorcillo de filosofía, alguien con más estudios que el resto, puede vivir tanto en un mundo de fantasía que se las dé de caballero. Si me ha impresionado esta noticia es porque viene a dar la razón a la gente corriente y moliente que se ríen de la lectura y del conocimiento, y que creen que esto de estudiar es cosa de amargados. (Una vez oí en una revista femenina que los intelectuales se conformaban con mujeres feas por debajo de la media...) Los viene a dar la razón cuando piensan que los que han estudiado filosofía no son de este mundo, y se creen con derecho a despreciarlos. “Yo no soy profesor de filosofía, pero a mi jamás van a detenerme por intentar ayudar a alguien”, pueden pensar. Y tendrán razón. En este mundo, y tampoco los que estudian tanto deberían olvidarlo, lo que de verdad hace falta es saber procurar por uno mismo...

Navidad, un año más

«Un año más, es Navidad, día de paz y armonía, y se impone escribir algo que no sea demasiado ñoño. ¿Qué si creo en la Navidad? Creo en todo lo que haga que el mundo vaya adelante. El consumismo rampante, la publicidad salvaje, son elementos que mueven nuestra sociedad, dan trabajo a gente, y en general, aportan bienestar y prosperidad. Por eso no lo veo como algo negativo. Además, la Navidad, con todo eso de comprarse regalos, nos hace aflorar el instinto depredador que todos llevamos dentro, y esta bien que lo que "cacemos" no sea para nosotros mismos, sino para hacer feliz a otra persona. En el fondo, soy una bendita y me encanta la Navidad, pero también me gustaría que la prosperidad fuese para todo el mundo y no sólo para unos cuantos escogidos de unos cuantos países escogidos. Es bonito tener la obligación de ser feliz un día al año, aunque sea una felicidad basada en los bajos instintos de hartarse y gastar. Pero también es obligación estar con las personas queridas, y eso no es un bajo instinto. Os deseo a todos que hayáis tenido como mínimo una persona querida con quien compartirlo. (Qué, ¿me ha quedado ñoño? Supongo que es inevitable... ¡Debe ser el espíritu del día!) ¡Feliz Navidad a todos!»

Eso lo escribí el año pasado y todavía lo pienso. Este año estoy más triste, pero, y me doy cuenta de lo mismo sin tanto optimismo. Debía estar contenta cuando lo escribí, pero no era consciente de ello en absoluto. Este año la felicidad ajena no me ilusiona, sino que me resbala. Algunos programas que hacen en la radio por Navidad son como para coger urticaria. Ni quiero estar contenta, ni me importan una mierda la paz y la armonía. La Navidad es triste sin ti.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Calor navideño

“¿Para qué escribir, si todo está dicho, ya, y tan bien?” ¿Para qué comer, si ya comimos ayer? ¿Para qué volver a salir a la calle bajo la luces de Navidad, si ya lo hicimos el año pasado? ¿Para qué respirar... otra vez? Yo, que pretendo “escribir”, ya hace mucho tiempo que soy consciente que todo está escrito, que todo lo han dicho antes y mucho mejor personas que sabían mucho más que yo... A pesar de todo, continuo tejiendo mi telaraña, poquito a poco, borrando de aquí y de allá, compactando con parsimonia la bola de nieve... Creo que todo el mundo tiene derecho a una bola de nieve propia, aunque nieve y ya hayan caído del cielo infinidad de copitos... Sí, todo está escrito, pero lo han escrito otros; yo no he escrito, todavía. Quiero hacerlo, quiero escribirlo de mi propia mano, con mi propia mirada neblinosa, con el peso infinito que tienen para mi todas las cosas; quiero un granito de arena propio en nuestra infinita playa de papel y palabras...
Como decía León Felipe, mi León Felipe, todavía nadie ha ido hacia Dios por el camino que yo voy...

martes, 16 de diciembre de 2008

Encuestando a los encuestados

Desde un mes antes hasta el día del aniversario de mi inicio como bloguera, lucí en el blog una pequeña encuesta sobre la continuidad de eso que me llevo entre manos, el blog. La respuesta “no me interesa que continúe para nada”, sé quien la marcó, y porqué lo hizo, y por tanto la desestimo. Hecho esto, nos queda que contestaron a la encuesta 9 personas, 3 en el gemelo catalán y 6 en el castellano. (¡Muchas gracias a todos!) En total, dos personas votaron por mi estilo incomparable (sic) –estaba dicho no sin ironía, aunque sé que quien votó lo hizo de buena fe-, tres por los libros de los que hablo a veces ( que yo esperaba que sería la respuesta más votada, aunque yo no me refería a la manera como hablo de ellos, sino a la calidad de los títulos escogidos en sí. Hablando de libros buenos, no es difícil decir cosas que interesen.), y cuatro votos por “alguna razón inconfesable que sólo quien votó conoce” (aunque una de estas personas había escogido primero mi estilo incomparable (sic), y el día que publiqué el post sobre poesía cambió el voto... que ya me imagino quien eres...) Nadie ha escogido saber cotilleos sobre mi vida, ni mis críticas... Parece que nadie me valora como tertuliana de fútbol, qué le vamos a hacer... ¡Pero yo creía que como mínimo habría alguien interesado en saber cotilleos sobre mí! Y nadie ha votado esta opción. Me parece que tengo unos lectores extremadamente discretos... A pesar de ello, este es el camino que más me atrae seguir de ahora en adelante, y lo seguiré a pesar de que la falta de votos podría estar indicando que por este camino estoy haciendo el ridículo... La opción que ha tenido más éxito con diferencia ha sido la de la “razón inconfesable que sólo yo conozco”. Poniendo esta opción sólo ironizaba, no esperaba que nadie la escogiese... ¡Y es la que ha tenido más éxito! Pero me parece que no quiero saber ninguna de estas “razones inconfesables”... me he dado cuenta que saber demasiado de lo que piensan los demás en relación con una misma no es nada bueno. Bendita ignorancia; viviré con el misterio. Al fin y al cabo, yo también tengo mis razones inconfesables que sólo yo conozco para continuar escribiendo el blog, y que no explicaré, o sea que por este lado estamos a la par... ¡Gracias a todos por haber marcado una respuesta!

lunes, 15 de diciembre de 2008

Perdonar al malo

Sé que muchos escritores de estos que no venden demasiado se lo preguntan, yo misma me lo pregunto... ¿por qué una novela como Soldados de Salamina tuvo tanto éxito en nuestro país? No digo que no sea buena, al contrario, está muy bien. Pero es muy sencilla, y no contiene grandes profundidades psicológicas o poéticas. Es una novela arregladita. (Ya sé que para vender no ha de escribirse bien, eso ya lo sé. De hecho, aquí la sorpresa sería que se hubiera vendido una novela bien escrita.) Está bien escrita, pero nada más de lo que pueda escribir Javier Cercas pasará a la historia. Como tantos otros, ha tocada la diana una vez, y todavía está preguntándose qué hizo diferente. ¿Por qué esta novela sí? Yo diría que aquí la palabra clave no es “éxito”, sino “éxito en nuestro país”. Un país donde durante 40 años hubo una dictadura. Un país donde se hizo una transición en la que se evitó la caza de brujas. Un país donde, en cierto modo, se perdonó a los fascistas, se los integró en la democracia sin cortarles la cabeza. Exactamente lo que pasa en la novela: se perdona la vida a un fascista, a uno de los malos. Y la novela tiene éxito, cuando las novelas sobre la Guerra Civil es bien sabido que eran "veneno para la taquilla". No pondría la mano la mano en el fuego que no sea el inconsciente colectivo de este nuestro país el que haya hecho de esta novela el éxito arrollador que ha sido. En el fondo, volveríamos a hacerlo.

* * *

(escrito el 28 de enero del 2016)

Ya lo sé, ya lo sé que hay cosas que son imperdonables.

Pero, ¿qué quiero decir con el post? ¿Qué es lo más importante?

Vivir en paz.

* * *


También querría decir que me equivoqué como futuróloga: Anatomía de un instante es tanto o más buena que Soldados de Salamina, y también ha tenido mucho éxito. Y creo también que apela a este inconsciente colectivo que quiere la paz.

Llama

Escribir no sólo como arma para incendiar el pasado; escribir como antorcha para iluminar el futuro...

viernes, 12 de diciembre de 2008

viernes, 5 de diciembre de 2008

Amistad escrita

En un libro de poemas de Villon, el traductor dice que se ha enamorado de esta poesía, y que su autor hubiera podido ser para él “un amigo”. Eso lo dice un profesor universitario. Teniendo en cuenta que Villon era un personaje del hampa (¡qué delinquía!) me gustaría saber cuantos amigos del hampa tiene, este profesor universitario, en la vida real. En los poemas de Villon ya se ve, de qué especie eran sus “amigos”...

O como la escritora que habla con entusiasmo de la persona que era Virgina Woolf, y se hace amiga de sus familiares vivos porqué jamás podrá conocerla... ¿no sabe que Virgina Woolf era una arpía, alguien que es capaz de decir de una amiga suya a su espalda que huele? Hay mil ejemplos, de sus incisivas perlas, y eso de ninguna manera queda trasmitido en sus escritos, donde la amistad, al contrario, se presenta como algo bastante idealizado...

Supongo que nada más fácil que pensarnos que, tal y como escriben estas personas, estaríamos orgullosos que fuesen amigas nuestras. Yo, de hecho, antes también había cometido la ingenuidad de desear ser amiga de alguno de los autores que había leído: no había conocido a ninguno en persona.

Des que estoy en esto de los blogs, pero, he podido comprobar un par de veces la adecuación texto-persona. Y he de decir que no tiene nada que ver. Puedes pensar que como te gusta como escribe alguien, esta persona te apreciará, y como es evidente, te llevas una decepción. Si eso ya pasa en los blogs, donde la gente que escribe no es profesional (aunque haya quien lo haga realmente bien), como no ha de pasar con los autores consagrados, llenos de recursos para dotar a sus textos de una atractivo del que carecen como personas. ¿Qué le pasó de De Quincey con Wordsworth? Creía que porqué le admiraba ya serían amigos, y su amistad acabó como el rosario de la aurora, como Ícaro que se acercó demasiado al sol... Por tanto, me lo digo a mi misma, cuidado con el deseo ingenuo de amistad... Una cosa son los textos y otra muy diferente la vida social. Conviene tenerlo claro.

jueves, 4 de diciembre de 2008

La primera ley positrónica

Isaac Asimov creó Las tres leyes de la robótica para que fuesen implantadas en el cerebro positrónico de sus robots y estos no pudieran escoger de no obedecerlas, por el bien de sus creadores, la tan conspicua “humanidad”.

La primera ley dice:

“Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.”

Un robot no puede escoger no cumplirla, es un esclavo. Lo aquí se concluye es que lo que diferencia a un humano de un robot es el libre albedrío, que un humano puede escoger de no cumplir eso que parece tan razonable, y que parecería que ha de ser ley tanto para humanos como para robots. Y que para los humanos “en teoría” es ley, pero a la práctica... Porqué los humanos tenemos poder sobre nuestros actos, podemos escoger, por tanto, lo que nos diferencia de los robots esclavizados y nos da poder sobre nosotros mismos y sobre los demás es el hecho de que tenemos la posibilidad de escoger libremente la acción de hacer daño a otro ser humano...

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Yo también quiero intentarlo

Un post me hace pensar: dice, ¿qué es la poesía? Yo añadiría, ¿qué es para mí la poesía? Me parece que muchas veces lo he dicho: para mí la poesía es como una plegaria laica, incluso de carácter agnóstico. No es rezar a alguien, no es rezar para pedir nada. Es rezar para conseguir un poco de armonía, para tener pensamientos que encajen con aquel algo anhelante que tenemos en nuestro interior. Claro que leer una buena poesía no es como si alguien te amase, no es como si alguien te tocase, pero es lo más se le parece; te toca el alma. Yo creo que la poesía es eso, poner collares a la desesperación, peinar trenzas a la miseria. Bellas palabras, bellas imágenes, pero, sobretodo, emociones expresadas.

martes, 2 de diciembre de 2008

Una frase antediluviana

Recuerdo una vez, ya hace años, hojeando la revista Lecturas, leí una entrevista a Mercedes Milá en qué decía que la clave de la felicidad era tener una escala de valores puesta en las cosas pequeñas. En aquel momento no salía por televisión y tenía un novio (diez años más joven que ella, pero que parecía que la quería). En aquel momento aquella frase me dijo algo, y me la apunté. No hace tanto, rebuscando en la libreta de frases alguna frase para poner en el blog, me la encontré: “Tener una escala de valores puesta en las cosas pequeñas.”, Mercedes Milá. Y francamente, pensé que si ponía esto en el blog, teniendo en cuenta su fulgurante carrera televisiva, perdería toda mi credibilidad y más de uno o de una se reiría de mí. ¿Cómo puede tener una “escala de valores puesta en las cosas pequeñas” una persona que sale por la televisión? Y en el programa en que lo hace, precisamente, donde lo que cuenta es la mierda que puedan arrojarse los unos a los otros y no “las cosas pequeñas”, precisamente. ( Y que conste que yo la admiro mucho, a Mercedes, sobretodo porque pienso que es una gran cosa que una mujer con su edad y su poco pelo consiga salir por la tele. Eso quiere decir que su capacidad para hacer que los concursantes se arrojen mierda los unos a los otros es realmente espectacular, que está por encima de un físico poco televisivo. Un gran mérito, ya digo.) Pero, aparte de eso, yo siempre he pensado que salir en la tele no es un mérito, sino una vanidad, y que es evidente que alguien que sale por la tele no tiene una escala de valores puesta “en las cosas pequeñas”. Por tanto, jamás se me ocurrido sacar la frase a pasear. Pero lo que me hace este caso realmente es reflexionar como, cuando no tenemos demasiado nada, podemos decir con verdad que tenemos “una escala de valores puesta en las cosas pequeñas”, pero cuando se nos ofrece la posibilidad de tener algo que consideramos importante somos capaces de tirar los ideales por al borda y aferrarnos a la mierda que haga falta. En eso, no creo que el de Mercedes Milá sea un caso único, y que nos podría pasar a todos. Me podría pasar a mí perfectamente. Yo siempre he pensado que quiero ser escritora, no payaso, y que no iría según donde a promocionar un libro mío... pero claro, tampoco tengo ningún libro que promocionar. Si lo tuviera, quizá vería las cosas de una manera muy diferente, a pesar de lo que pueda pensar ahora. Sé que nunca puede decirse de esta agua no beberé, porque entonces pasa lo que pasa... y las palabras no siempre se las lleva el viento.